Ojos que se miran casi sin parpadear, respiraciones acompasadas, corazones latiendo en rápida frecuencia.
Un leve contacto con las puntas de los dedos que produce impactos sensoriales infinitos, la certeza de disfrutar de un bienestar perfecto y la sensación de estar suspendidos en otra dimensión, muy lejos del entorno; querer continuar así para siempre.