NI CON LA UNA NI CON EL OTRO, aunque de ellos dos me nutro, sino con mi muy extraña, rebelde, solitaria y propia Naturaleza.
Yo lo siento mucho por aquellos que están aún enredados en las telarañas del amor, el romance, la poesía y los besos… Que Dios srá muy bueno y amoroso, y lleno de murallas, poderes y riquezas y montones de mujeres bellas adornadas con costosísimas joyas; Mas así y con todo esto apesta!
Que yo también lucho desesperadamente para lograr liberarme de sus brazos, rezos y rejas, tal demencia desatada, fanática y frenética…, pero a mi ya me sacaron los ojos, y sin ellos no llego lejos; aunque mi cerebro goza libre y sin Amos, en este cautiverio propio de reos y de Conventos.
Mi Cerebro que como un Tigre enjaulado, se mueve intranquilo y nervioso, pero aún capaz de dar un mortal zarpazo… Que bien lo señalaba mi Padre al preferir entre todos y tanto leguleyo con Roll-Ryce y levita de terciopelo a Tarzán de los Monos. Pues mi Padre no es que aborreciera los graves salones Académicos, sino que amaba los monos, el pueblo y la Selva.
Y yo indeciso, en la Rivera, entre mi Madre llena de Sal de Mar y clásica belleza, y mi Padre que era todo dolorosa piedra… Alfonso Játiva Gómez

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