LOS FANTASMAS DEL AMOR, y del sueño, que a veces se vuelven crueles pesadillas y despojos, que cargan contra nosotros, cuando sopla la Muerte y del Desierto el Siroco.
Aquella noche larga y de tormento, que parecía no tener fin, ni despertar, ni Aurora que rasgara mi insomnio… Rodeado de fantasmas que sólo ayer fueron goces, caricias y besos; y que hoy retornaban como pesadillas preñadas de peñascos y gritos, cuyos ecos sonaban fuertes y lejos, en el oscuro horizonte de la noche y el recuerdo.
Y quise, o trate más bien de recordarlas a todas, escurridizas sus memorias, como peces escamosos desplegando sus últimos esfuerzos por soltar el anzuelo y retornar al mar profundo y suelto.
Y confundía sus nombres, sus abrazos y sus besos, en un tropel de cascos de caballos sueltos, que galopaban locos, airados, furiosos bajo el miedo por toda la extensión de la llanura.
Y me sentí culpable por mi ímpetu aventurero de marinero, del deseo de tener en el amor, una o varias en el mismo puerto… Aunque eso si, soy varón prudente que jamás pronuncie nombres, o relate historias de romances, o compartí sueños…
Alfonso Játiva Gómez
¡Necesitas ser un miembro de PSICOPRESENTE -Red de Psicología Evolutiva y Desarrollo Personal para añadir comentarios!
Participar en PSICOPRESENTE -Red de Psicología Evolutiva y Desarrollo Personal