Frente a la vida, las posturas física y psíquica son inseparables. La manera de caminar, la forma de pararse, los movimientos y la expresión corporal pueden decir mucho de una persona. Sin duda, recuperar la agilidad y la armonía en el andar va mucho más allá de exigirle a nuestra espalda que, obediente, se enderece. El secreto, dicen los que saben, está en modificar la actitud cuerpo-mente.

- “¡Sentate derecho!”, le dice la madre al hijo. El niño intenta y, cuando se distrae con las figuritas, vuelve a su postura habitual. ¿Por qué será que al niño le gusta estar torcido? ¿Quiere desobedecer a su madre o bien su cuerpo le desobedece a él?

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GRACIAS!!  ME FASCINO.   RITA MARLENE MEDINA. 

Gracias amiga Rita.

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